Aloe vera, la planta que cura

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ALOE VERA, la planta que cura

Descubre sus usos, sus innumerables beneficios y sus múltiples aplicaciones.

Familia: Xanthorrhoeaceae

Descripción:
También llamada acíbar o sábila, se trata de una planta vivaz y suculenta, de color verde grisáceo, con un tallo leñoso de hasta 70 cm de altura.
Sus hojas tienen forma triangular-lanceolada, con margen espinoso con dientes gruesos y duros, con una pulpa transparente y viscosa.
Las flores son campanuladas, dispuestas en inflorescencias en forma de espiga terminal.
El fruto es una cápsula loculicida.

Hábitat:
Originaria del este y sur de África, puede encontrarse naturalizada en la mayor parte de las zonas cálidas del mundo, prefiriendo los arenales y roquedos costeros, desde el nivel del mar hasta los 200 m. de altitud.

Cultivo:
Necesita una temperatura por encima de los 10ºC, por debajo de esta temperatura puede sufrir daños, ya que no tolera el frío.
Su ubicación ideal es a pleno sol o en semisombra, requiriendo poca humedad y climas secos.
Las macetas de barro, al ser porosas, son ideales para plantarlo. Y el sustrato adecuado debe ser también poroso, similar al que se utiliza para los cactus, dejándolo secar totalmente antes de volver a regarlo. Durante el invierno, en su estado de latencia, se recomienda no regarlo, en especial si está en el exterior. En zonas demasiado frías, conviene mantenerlos en el interior o invernaderos caldeados, durante los meses fríos.

Usos:
El aloe se cultiva desde tiempos remotos para uso medicinal y cosmético y como planta decorativa, y también para la alimentación en algunos países africanos.
En farmacología, el principio activo utilizado que se utiliza es el desecado de las células secretoras de las hojas.
Con su fuerte olor característico y su sabor amargo, de las hojas se obtienen 2 compuestos:
– Gel: brillante y amargo, se extrae de la pulpa, mediante extrusión en la parte interna de las hojas.
– Acíbar o latex: el zumo cuajado, resultado de la incisión de las hojas, es de color marrón y muy amargo. En general, se obtiene dejando fluir el líquido que sale de las hojas cortadas transversalmente y depositándolo de este modo en un recipiente mezclado con pulpa.

Beneficios:
– A nivel digestivo, al poseer emenagogo, es un eficaz purgante. Por su efecto tónico, es muy utilizado para mejorar las funciones digestivas. Recomendable en casos de estreñimiento crónico. Su acción laxante se genera después de unas 8 horas de haber sido consumido.
– Posee propiedades antiulcéricas, gracias a su riqueza en mucilagos que recubren la mucosa gástrica, suavizándola, protegiéndola y disminuyendo su acidez.
– También muy útil para tratar afecciones respiratorias, bronquitis, etc.
– A nivel dermatológico, se ha utilizado desde la antigüedad para combatir afecciones de la piel, pues no solo posee excelentes propiedades como emoliente y vulnerario, además es un gran cicatrizante, y se recomienda su aplicación tras largas exposiciones solares.
– Excelente protector del cabello, aportándole una suavidad y brillo especial.

Aplicaciones:

Uso interno:
– Problemas digestivos: mezclar 2 vasos de leche hervida con 3 cucharadas de jugo de aloe. Se deja reposar y se bebe durante el día. Puede endulzarse con miel.
– Estreñimiento: hervir 5 gr. de linaza (semillas del lino) en una taza de agua y licuarlo junto a 3 cucharadas de jugo de aloe. Tomarla inmediatamente de ser preparada, tres veces al día.
– Afecciones de colon: mezclar una cucharada de jugo de aloe, otra de miel de abeja, el zumo de una naranja dulce y un vaso de agua, y tomarlo en ayunas por las mañanas.
– Úlceras: acompañado de una dieta adecuada, comer por la mañana y por la noche, en ayunas, un trocito de pulpa, hasta que las molestias desaparezcan.
– Afecciones de próstata: licuar gotas de caléndula, la clara de un huevo y tres cucharadas de jugo de aloe en media taza de agua. Tomarlo inmediatamente de ser preparada, dos veces al día.
– Problemas respiratorios y bronquitis: mezclar 3 cucharadas de jugo de aloe, 120 gr. de miel de abeja y la clara de un huevo. Licuar y beber 3 veces al día.
– Tos y ronquera: mezclar la pulpa de un mango maduro, 3 cucharadas de jugo de aloe y miel de abejas. Tomar una cucharada sopera de la mezcla cada 3 horas.

Uso externo:
– Cicatrizante: mezclar 2 gr. de polvo de nácar, 30 ml. de aceite de pepino y 3 cucharadas de jugo de aloe. Es licua y se guarda en un envase opaco. Se recomiendan 2 aplicaciones al día, agitando antes del uso.
– Celulitis: mezclar 5 cucharadas de jugo de aloe con 5 gr. de mentol cristalizado y licuar. Realizar fricciones en la zona bien lavada, en dirección al corazón.
– Acné: mezclar una cucharada de flor de azure, una barra de alcanfor desmenuzado, tres cucharadas de jugo de aloe y un frasco de aceite de pepino. Licuar y dejar reposar un par de minutos. Volver a licuarlo y guardar en un bote opaco. Aplicar diariamente a modo de mascarilla en la zona afectada durante media hora, y luego lavar bien con jabón desinfectante y enjuagar abundantemente con agua.
– Cabello y alopecia: extraer líquido de la hoja del aloe y mezclar con una yema de huevo y una copa de brandy. Aplicar diariamente y frotar suavemente sobre el cuero cabelludo durante 10 minutos y enjuagar con un champú suave. El pelo se suaviza y remite la caída del cabello.
– Juanetes: licuar jugo de aloe con ajos finamente rallados, aplicar la mezcla a la zona afectada antes de acostarse y cubrir con una venda. A la mañana siguiente se retira la venda y se limpia. El dolor y la inflamación disminuyen considerablemente.
– Varices: mezclar 3 cucharadas de jugo de aloe y un frasco de tintura de caléndula, licuarlo, dejar reposar unos minutos y añadir a la mezcla 30 gr. de vaselina, revolver hasta conseguir una masa uniforme. Aplicar cataplasmas cada 24 horas sobre el área afectada.
– Tuberculosis: mezclar 6 hojas de eucalipto, una cebolla rallada y 3 cucharadas soperas de jugo de aloe. Se licua y se deja reposar unos minutos. Aplicar cataplasmas en el pecho por la noche, antes de acostarse.
– Sinusitis y dolor de cabeza: colocar un trozo abierto de hoja de aloe sobre la frente y frotarla suavemente, dejándola actuar durante algunos minutos. También puede utilizarse un paño empapado en jugo de aloe y aplicarlo en la frente. Si la sinusitis persiste, cubrir también con el paño parte de las fosas nasales.
– Ojos cansados e irritados, orzuelos: aplicar un paño humedecido en jugo de aloe sobre los párpados.
– Dolor de garganta y anginas: hacer gárgaras con un preparado de pulpa de aloe y agua tibia pasado por una batidora. También se puede introducir un la boca un trocito de pulpa, chuparlo unos minutos y, al rato, masticarlo y tragarlo.
– Otras afecciones de la piel: verrugas, ojos de pollo, psoriasis, etc. La aplicación directa de jugo de aloe en la zona afectada mejora considerablemente el problema.
– Quemaduras y protector solar: aplicando el jugo de aloe a modo de crema corporal.

Cosmética:
El aloe vera tiene propiedades astringentes, aportadas por su gran riqueza en taninos, el ácido fórmico y el zinc, así como propiedades antiinflamatorias, bactericidas e hidratantes que la hacen muy adecuada para el cuidado y salud de la piel.
Se utiliza para todo tipo de cremas cosméticas, para diferentes usos, entre los que destacan:
– Acné: su uso continuado mejora considerablemente estos problemas.
– Depilación: el gel de aloe solo o mezclado con crema de caléndula humedece agradablemente la piel después de una sesión de depilación.
– Cara: el gel de aloe es muy adecuado para remediar pequeñas imperfecciones de la cara, como granos, espinillas, etc.
– Pelo: muy adecuado para dotar el cabello de fuerza y suavidad. Por sus propiedades astringentes, se recomienda especialmente en el caso de cabellos grasos y seborrea.
– Uñas: mezclando gel de aloe con una crema de manos hidratante natural (la pulpa de aguacate, por ejemplo, es idónea), aplicando una vez al día dará fortaleza, brillo y color.

Contraindicaciones:
Como cualquier otra cosa en esta vida, hay que consumir el aloe vera en su justa medida. No se recomienda utilizarlo a mujeres embarazadas, ya Paracelso decía que “tomado durante cierto tiempo, puede provocar evacuaciones menstruales”, por lo que podría causar el aborto.
Tampoco es recomendable en períodos de lactancia, su efecto laxante puede ser transmitido al bebe por medio de la leche.
En el caso de enfermedades graves, siempre antes consultar con el médico y exponerle el deseo de utilizar aloe vera como complemento al tratamiento. Aunque si no se tiene ninguna alergia a la planta, seguramente tan sólo le reportará beneficios.

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